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El año del Terbio

  NOTA DEL AUTOR: Como todos los años se acerca la fecha de mi cumpleaños. Hace algún tiempo me propuse escribir un artículo en el blog sobre el elemento cuyo número coincidiera con mi nueva edad. Pese a mis intenciones la tabla periódica de mi vida está llena de vacíos. Existe un hueco escandaloso desde mi nacimiento hasta que realicé este propósito. Después aparecen ausencias intermitentes donde bien la vagancia, o bien las obligaciones me impidieron rellenarlo. Asi me encuentro ahora, haciendo un largo recorrido por las tierras raras. Se hace difícil escribir sobre estos elementos cuyas propiedades nos sorprenden, pero de los que desconocemos tanto. Son "raros" como yo, pero no escasos. Están dispersos hasta hacerlos imperceptibles; pero existen en apreciables cantidades. Son aparentemente anodinos, pero su importancia apenas ha comenzado a desvelarse. Se han hecho imprescindibles en la vida de cada uno de nosotros y los llevamos en el bolsillo, ayudan en nuestras consulta...
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Feliz Navidad 2024

Con mis mejores deseos...

La Torre de telegrafía óptica de Arganda del Rey

 Estudio de una torre particular:   La Torre telegráfica del Campillo ,  (Arganda del Rey) De las varias líneas proyectadas para cubrir la península telegráficamente sólo se llegaron a construir tres: La de Madrid-Irún (denominada línea de Castilla, formada por 52 torres y que comenzó a funcionar en 1846), la línea Madrid- Cádiz y  la línea que pretendía unir Madrid con la frontera francesa: Madrid – Valencia – Barcelona – La Junquera, aunque únicamente llegó a funcionar el sector Madrid-Valencia. A esta última es a la que pertenece la Torre de Arganda. La línea de torres comienzan a construirse en 1848 y entran en funcionamiento a finales de 1849. Era un conjunto de treinta torres (la número 30 se corresponde con la torre de San Francisco en Valencia), de las que siete se sitúan en la Comunidad de Madrid. Se iniciaba en el edificio de la Real Casa de Aduana de la calle Alcalá, seguían las torres de Cerro Almodóvar en Vallecas, Vaciamadrid (de la que sólo ha quedad...

Historia de la Telegrafía óptica en España

La Telegrafía óptica en España El precursor en españa de la telegrafía óptica es Agustín de Betancourt , políglota ingeniero civil y militar español, arquitecto, ensayista, precursor de la radio, telegrafía y la termodinámica; afrancesado que trabajó para el Reino de España y para el Imperio ruso. En 1796, Betancourt, se trasladó a París y allí, junto con Breguet, presentó al Directorio de la República el prototipo y los planos de un telégrafo óptico en el que venían trabajando desde 1787. Entonces comenzó una polémica con Claude Chappe acerca de las ventajas e inconvenientes de su telégrafo, polémica que no se resolvería hasta el definitivo informe favorable a Chapee de la Academia de Ciencias en 1796. Este mismo año regresó a España, donde fue nombrado inspector general de Puertos y Caminos. Aparentemente, la máquina de Betancourt era muy sencilla. Constaba de un mástil en cuyo extremo giraba un travesaño, llamado flecha, girando sobre un eje en su parte central. La novedad se basab...

Historia ficción: La torre del telégrafo

La ficción: "El Conde de Montecristo" (1844) (Alejandro Dumas) Capítulo tercero:  El telégrafo y el jardín [...]  Pues voy a visitar una cosa que me ha hecho pensar horas enteras.  ¿El qué?  Un telégrafo óptico.  ¡Un telégrafo!  repitió entre curiosa y asombrada la señora de Villefort.  Sí, sí, un telégrafo. Varias veces he visto en un camino sobre un montón de tierra, levantarse esos brazos negros semejantes a las patas de un inmenso insecto, y nunca sin emoción, os lo juro, porque pensaba que aquellas señales extrañas hendiendo el aire con tanta precisión, y que llevaban a trescientas leguas la voluntad desconocida de un hombre sentado delante de una mesa, a otro hombre sentado en el extremo de la línea delante de otra mesa, se dibujaban sobre el gris de las nubes o el azul cielo, sólo por la fuerza del capricho de aquel omnipotente jefe; entonces creía en los genios, en las sílfides, en fin, en los poderes ocultos, y me reía. Ahora bien, nunca me h...