"En perseguirme, Mundo, ¿qué interesas? ¿En qué te ofendo, cuando sólo intento poner bellezas en mi entendimiento y no mi entendimiento en las bellezas?" Quien vive por vivir sólo sin buscar más altos fines, de lo viviente se precia, de lo racional se exime y aun de la vida no goza; pues si bien llega a advertirse, el que vive lo que sabe, solo sabe lo que vive. (Sor Juana Inés de la Cruz) La extraordinaria Juana Inés aprendió a leer a escondidas de su madre a los cuatro años, a base de lecciones hurtadas de su hermana mayor y mentiras a su maestra (su madre no la permitía asistir a clases), pero sobre todo a base de una curiosidad y voluntad que ya germinaban en tan tierna edad. - “Siempre me causa más contento poner riquezas en mi pensamiento, que no mi pensamiento en las riquezas”- decía Juana, ya adulta, como resumen de su actitud ante el conocimiento. En su adolescencia el pintor J. Sánch...